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Nuevos Artículos de Michel Odent en Español- Extractos de su Útimo Libro

Les compartimos  los nuevos artículos de Michel Odent en Español, subidos a nuestra web, los 3 últimos de ellos son extractos exclusivos de su último libro “Childbirth and The Future of Homo Sapiens” 

¿El Final del Asesinato de Cristo?

¿Qué catástrofe estamos esperando?

Pre-Eclampsia, Eclampsia: Perspectiva en Salud Primal

La Pareja que Da a Luz

Ceguera Cultural

No Hay Cambio de Paradigma sin un Cambio en el Lenguaje

El Futuro del Entusiasmo

Recuerden ver toda la lista de ARTÍCULOS AQUÍ

Que los disfruten!

Cuando una futura mamá está sola con el papá del bebé… (Extracto)

Cuando una futura mamá está sola con el papá del bebé, y da la impresión que él comparte sus emociones y se va a otro planeta con ella – escena inimaginable hace 50 años- , también es posible que el parto no sea muy largo ni demasiado difícil. En este caso no hay nadie en plan de observador, da la impresión que no es sólo la mujer, sino la pareja la que da a luz.

Pero el pronóstico es muy distinto cuando el hombre se coloca delante de su mujer intentando mirarla a los ojos. Es como si en el preciso momento en que ella está a punto de cambiar de estado de conciencia, el hombre le dijera <<quédate conmigo>> . El cruce de miradas es un medio de comunicación muy poderoso para los humanos. Se puede utilizar este poder , por ejemplo, en las <<holding sessions >> para niños autistas, niños con dificultades para comunicarse hasta con su madre: la terapeuta lo lleva a mirar a los ojos de su madre para que pueda volver a entablar la comunicación.  Pero en el caso de un parto sucede lo contrario; no hay que intentar retener a una mujer que está a punto de cortar la comunicación. El hombre que se sitúa frente a su mujer está a la vez observando y controlando, dispuesto a sugerirle una posición o una manera de respirar.

Esta escena en cambio nos hace prever un parto largo y difícil. La situación llega a ser caricaturesca si varias personas (¡a veces hasta una cámara!) están observando.

Algunas mujeres son capaces de esconderse del mundo de tal forma que el comportamiento de su pareja y de las otras personas que estén atendiendo el parto no les afecte, sea cual sea el contexto. Conozco a una mujer que tuvo su primer parto rápido en un concurrido hospital escondiéndose debajo de una toalla. Tuvo a su segundo bebé en casa escondida debajo de  una bata.

Aunque el comportamiento de los presentes no importe en tales circunstancias , su mera presencia sí es importante.

No hay privacidad sin sentir seguridad. Hay que proteger la privacidad.

El caso de ciertos hombres jóvenes que se quedan cerca del lugar del nacimiento, pero fuera, nos hace reflexionar. Es como si protegieran del exterior la  intimidad de su mujer. Si alguien quiere entrar le paran con un gesto o una frase que pudiera interpretarse como <<No, ahora no; ella está dando a luz>>

A pesar de la imagen actual estereotipada de la pareja que da a luz, estos hombres jóvenes parece que han redescubierto de forma espontánea lo que podría ser en su origen el verdadero papel de los hombres: proteger el mundo de las mujeres y los bebés. Protegerlos de otros grupos humanos, así como de cualquier tipo de depredadores.

(…)Es importante, pues que seamos conscientes de la complejidad del tema y evitemos crear nuevas normas. Conozco a mujeres que no se han atrevido a decir que hubieran preferido, en cierta fase del parto, que sus maridos se fueran a dar un paseo por el parque, y  también conozco a algunos hombres que se han sentido obligados a participar del parto para no ir en contra de las costumbres del momento. Actualmente, muchas mujeres afirman que no habrían podido dar a luz sin su marido, y muchos maridos consideran el nacimiento de sus bebés como la experiencia más enriquecedora que hayan vivido jamás. Cada caso es distinto (…)Cuando hayan transcurrido algunos decenios podremos distinguir, dentro de la historia del nacimiento, las actitudes relacionadas únicamente con la era electrónica de las que habrán superado la prueba del tiempo.

MICHEL ODENT- Extracto de “El Bebé es un Mamífero”

Editorial Madreselva

Capítulo 4: “En Otro Planeta”

p. 49-52

¿Qué catástrofe estamos esperando?

            Cuando viajo, confío en reglas personales muy simples que me permiten adaptarme al grado de seguridad que ofrece cada lugar.  Al visitar una ciudad necesito saber que tan segura es. ¿Puedo caminar por la calle después del atardecer? Como no es fácil acceder a estadísticas confiables de criminalidad, simplemente observo las estadísticas locales de nacimientos.  Mi regla personal señala  la tasa de intervención obstétrica.  Esto significa,  por ejemplo, que voy a ser extremadamente prudente en lugares en lugares como Sao Paulo, México DF, Roma o Atenas, donde la tasa de cesáreas es astronómica.  Por el contrario, voy a estar más relajado en las calles de Tokio, Estocolmo o Amsterdam, donde la tasa de intervenciones obstétricas es relativamente baja.  Las ciudades como Londres, Paris, Frankfurt o Sydney, se encuentran en una situación intermedia.

            Este acercamiento puramente empírico está respaldado por datos científicos establecidos.  Es la primera etapa antes de establecer una posible relación causa-efecto.  Si los medios de comunicación atraen la atención sobre estos datos, la toma de conciencia será espectacular.  Simplemente, me estoy anticipando a uno de los cientos de escenarios posibles.  En realidad, nadie puede predecir qué desencadenará el “episodio eureka”  en lo que concierne la industrialización del nacimiento.

Michel Odent

Fragmento del libro El Granjero y el Obstetra

PRE-ECLAMPSIA, ECLAMPSIA Perspectiva en Salud Primal

 Michel Odent

A fin de comprobar el potencial del banco de datos, podemos teclear alguno de los aproximadamente 300 términos incluidos en el índice de palabras-clave. Algunas de estas palabras-clave ofrecen orientación retrospectiva: por ejemplo, si escribe “asma”, será orientado hacia información de eventos ocurridos durante el período primal. Otras palabras-clave ofrecen una orientación prospectiva. Un ejemplo puede ser “pre-eclampsia”. Una ojeada a la lista de los ocho estudios relacionados con la palabra-clave “pre-eclampsia” indican de inmediato que estamos traspasando las fronteras habituales de la especialización médica.

Permitanme recordarles que la pre-eclampsia es una enfermedad propia de  embarazos tardíos (preferentemente primeros embarazos tardíos). Supone una grave amenaza para la vida de la madre y la del bebé. La detección temprana de esta enfermedad ha sido la principal razón para introducir el concepto de cuidado prenatal durante el siglo XX. De acuerdo con las definiciones más comunes, la pre-eclampsia implica la asociación de hipertensión arterial (más de 140/90 detectado al menos en dos ocasiones), y presencia de más de 300 mg de proteínas en orina durante 24 horas (que no debe estar relacionada con infección del tracto urinario). Es habitual detectar otros desórdenes/desequilibrios metabólicos, tales como niveles elevados de ácido úrico en sangre, bajo nivel de plaquetas, y otros aspectos del síndrome de HELLP.  Cuando adquiere la dimensión de una enfermedad, recibe el nombre de eclampsia (las entradas que aparecen vía palabra –clave “eclampsia”, también se abren vía “pre-eclampsia”). El viejo término toxemia – que incluía pre-eclampsia y eclampsia – actualmente está pasado de moda.

La pre-eclampsia se diagnostica en exceso,  puesto que se confunde a menudo con la hipertensión inducida por el propio embarazo, que, no es una enfermedad si no aparece asociada con otros desórdenes metabólicos. En otras ocasiones ya habíamos mencionado que esta tendencia a la sobrediagnosis de la pre-eclampsia es una de las causas más comunes de “efecto nocivo” de los cuidados prenatales (Vol.7 – nº 4: antenatal scare)

Tres estudios suecos relacionan el hecho de haber sufrido pre-eclampsia o eclampsia de la madre durante el parto, con el riesgo de que su hija sufra algún día cáncer de mama (1,2,3). El último de estos estudios, publicado en 1997, confirma y amplia los anteriores. Los autores tuvieron a su disposición los datos de todos los nacimientos en cinco hospitales diferentes entre 1874 y 1961. Se encontraron 1.068 mujeres con cáncer de mama. Las 2.727 personas controladas fueron clasificadas por fecha de nacimiento. Apareció una acentuada reducción del riesgo de cáncer de mama en las mujeres cuyas madres padecieron pre-eclampsia o eclampsia, y un elevado nivel de riesgo de cáncer de mama en las mujeres que sufrieron ictericia neonatal. Ello se debe a  que la pre-eclampsia está asociada a niveles bajos de estrógenos, y la ictericia a niveles altos,  los autores llegaron a la conclusión de que los estrógenos tienen un  importante papel durante el período de vida intrauterina en relación al riesgo de padecer cáncer de mama en la edad adulta. Por lo tanto la relación entre pre-eclampsia y cáncer de mama induce a escribir la palabra-clave “cáncer de mama” y retroceder. Constataremos que el riesgo de una mujer de padecer un cáncer de mama en la edad adulta, viene determinado desde el período fetal.

Estos estudios tienen similitudes con un estudio del mismo equipo sobre el cáncer de próstata (4). Los autores tuvieron a su disposición los datos de nacimiento de todos los varones nacidos en el Upsala University Hospital entre 1874 y 1946. Establecieron un grupo de estudio de 250 varones con cáncer de próstata (o que habían muerto por ésta causa), y otro grupo control de 691 varones (incluyendo 196 que ya habían fallecido). La diferencia más notable entre los dos grupos es que ninguna  de las madres de los hombres con cáncer de próstata había padecido pre-eclampsia, contra 13 madres que sí la habian padecido en el grupo de control. En otras palabras, la pre-eclampsia y la eclampsia predicen un riesgo bajo de padecer cáncer de próstata.

Los hijos de madres que han padecido pre-eclampsia, tienen, en la edad adulta, el riesgo de  un ingreso hospitalario por esquizofrenia. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio que abarca todos los ingresos en hospitales psiquiátricos y  los nacimientos en todos los hospitales de Escocia desde 1971 (5). Fue posible comparar los registros obstétricos de 115 esquizofrénicos y un número parecido de controles. Había un incremento significativo de casos de pre-eclampsia en el grupo control (10 contra 2). La relación entre pre-eclampsia y esquizofrenia ofrece otro ejemplo de la posibilidad de utilizar el banco de datos tanto hacia delante como hacia atrás. Hoy en día, numerosos estudios sugieren que la cadena de elementos que conducen a la esquizofrenia se inicia durante la vida fetal.

Un estudio hecho en Baltimore sobre el retraso mental tiene interés histórico puesto que fue publicado ya  en 1955 (6). Los autores estudiaron los antecedentes de 1.107 niños nacidos entre 1935 y 1952, cuyo coeficiente intelectual estaba por debajo de 80. Los datos del período perinatal, se obtuvieron en el registro de nacimientos del Departamento de Sanidad de la Ciudad de Baltimore. La  principal conclusión fue que las complicaciones no mecánicas como la “toxemia” (y también pérdidas de sangre durante el embarazo), aparecían como más importantes que los factores mecánicos. Un año más tarde el mismo equipo publicó un estudio sobre todas las personas nacidas en Baltimore después de 1939 y en referencia a la división de los servicios especiales del Departamento de Educación de Baltimore para los “desórdenes de conducta” (7). Se detectaron y estudiaron 1.151 casos y 902 controles. La pre-eclampsia aparecía como un significativo factor de riesgo.

Existe un estudio sobre la parálisis cerebral especialmente interesante ya que centra los factores de riesgo más en la etapa prenatal que en la perinatal. Este estudio abarca 59 niños muy prematuros que desarrollaron parálisis cerebral y los compara con 334 controles (8). Uno de los hallazgos más interesantes es que la pre-eclampsia  está asociada a un menor riesgo de padecer parálisis cerebral. Constatamos que en este estudio ninguna de las madres fue tratada con sulfato de magnesio (el sulfato de magnesio por sí mismo reduce el riesgo de parálisis cerebral). Los resultados de este estudio encajan perfectamente con nuestra manera de entender la naturaleza de la pre-eclampsia y la eclampsia.

 

LA PRE-ECLAMPSIA ES UN CONFLICTO ENTRE LA MADRE Y EL BEBÉ

Observar a los perros para comprender a los humanos

Comparaciones entre especies

Los veterinarios utilizan la palabra eclampsia refiriéndose a una enfermedad que supone riesgo para la vida y que aparece en diferentes mamíferos entre ellos los perros. La historia típica es aquella de la perra cuyos cachorros son muy grandes en relación al tamaño de ella. Al final del embarazo o al principio de la lactancia, la perra puede estar  inquieta y nerviosa. Al cabo de poco tiempo caminará con paso rígido y puede tambalearse o parecer desorientada. En ocasiones ser incapaz de caminar y tener las piernas rígidas. Puede morir si no se instaura un tratamiento. Para los veterinarios no existe ninguna duda de que esta enfermedad es la consecuencia de un conflicto entre la madre y las crías. Los cuerpos de estas perras no pueden hacer frente a la creciente demanda de nutrientes, especialmente de calcio. En otras palabras, este es un conflicto entre las demandas expresadas por los fetos y lo que la madre puede hacer sin agotar su propio cuerpo. Esta interpretación queda confirmada por el espectacular efecto de una suplementación intravenosa de calcio.

Debemos hacer énfasis en que la prioridad para los perros al final del embarazo e inicio de la lactancia es alimentar los huesos de sus crías, ya que los huesos de los perros estan mucho más maduros que los de los humanos en el momento de nacer. No debe sorprendernos que en estas especies este tipo de eclampsia esté principalmente relacionada con bajos niveles de calcio (es el “tétanos puerperal”).

El concepto de un posible conflicto entre la madre y el feto, está reforzado por las consideraciones genéticas. David Haig, del museo de zoología comparativa de la Universidad de Harvard, expone una fructífera teoría sobre el conflicto genético durante el embarazo (9,10).  Nos hace notar que la madre y el feto no son portadores de juegos idénticos de genes: en el hijo hay genes derivados de la madre y genes derivados del padre. Dicho de otra manera, la armonía entre los intereses de la  madre y el feto  no puede ser completa.

¿Qué hay acerca de los simios de cabeza grande?   

Si en los mamíferos es posible un conflicto entre los genes propios de la madre y los genes del conjunto feto-placenta,  ésto nos conduce a plantearnos preguntas inevitables acerca de las posibles razones para un  conflicto madre-hijo en la especie humana. Entre los humanos no es prioritario tener los huesos fuertes al nacimiento. La prioridad es alimentar el desarrollo cerebral. El espectacular y rápido   desarrollo del cerebro humano durante la segunda mitad de la vida fetal, es un rasgo específicamente humano. Recordemos que el tamaño de un cerebro humano al nacer es la cuarta parte del tamaño en el adulto, mientras que el tamaño del cuerpo es de una veinteava parte. Podemos llegar a la conclusión de que en nuestra especie, cuando se produce un conflicto entre las demandas expresadas por el feto y lo que la madre puede  hacer sin dañar a su propio cuerpo, afectará en primer lugar a las enormes necesidades del desarrollo cerebral.

Hoy en día las necesidades específicas para el desarrollo cerebral son bien conocidas. El 60% del cerebro es materia grasa. Esto significa que las necesidades nutricionales lo son en gran parte en términos de ácidos grasos. El desarrollo cerebral  tiene especiales necesidades de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga de la familia de los omega 6 y los omega 3. Más concretamente, al menos el 50% de las moléculas de ácidos grasos que se incorporan al cerebro son representadas por una molécula normalmente llamada DHA (dihomogammalinolénico). Este poliinsaturado de cadena larga, procede de la familia de los omega 3 (22 átomos de carbono y 6 enlaces dobles). Por esta razón podemos afirmar que la mayor razón para un conflicto en el embarazo en la especie humana sucede cuando la madre no puede continuar atendiendo las crecientes demandas de DHA. Un desequilibrio en el cuerpo de la madre –una enfermedad – puede ser el precio a pagar para que las necesidades para el desarrollo cerebral puedan ser cubiertas. (Recordemos que los ácidos grasos de cadena larga de la familia omega 3, se encuentran abundantemente en los alimentos de origen marino)

El estudio entre especies sobre los efectos de los conflictos entre madre y feto, invita a establecer una jerarquía entre los numerosos desequilibrios biológicos bien documentados asociados con la pre-eclampsia en los humanos. El primer paso sería observar el estado de los ácidos grasos maternos al final de un embarazo normal y en los casos de pre-eclampsia. Debería observarse especialmente el grupo de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega 3, que incluye el DHA y una molécula cabeza de fila con 20 átomos de carbono y 5 enlaces dobles, llamada EPA (ácido licosapentaenoico). Estos dos miembros del mismo grupo son convertibles entre sí en el cuerpo humano. El EPA, no se incorpora directamente al cerebro, pero sus metabolitos están representados en 3 series de prostaglandinas. Es bien conocido que durante un embarazo normal se produce un incremento significativo de EPA y DHA.

Desde nuestro punto de vista el desequilibrio básico en la pre-eclampsia humana es la enorme discrepancia entre los niveles de DHA y EPA en plasma materno. En la pre-eclampsia el nivel de DHA no disminuye significativamente mientras que el nivel del precursor EPA, está 10 veces más bajo que en un embarazo normal (11)  Este es el dato exacto que necesitábamos para afirmar que el desarrollo cerebral es prioritario en los humanos. Esta información está confirmada (12) por un estudio comparativo sobre el ratio de DHA y EPA en las plaquetas maternas de mujeres normotensas y pre-eclámpticas (7.82 versus 11.0). Cualquiera que sean las circunstancias, los niveles de una de las más importantes moléculas para el desarrollo cerebral permanece estable. El precio es un desequilibrio en la familia de los ácidos grasos omega 3, que será la raíz de una larga cadena de desequilibrios.

Así es como se puede comprender el comienzo de un círculo vicioso cuando el cerebro fetal se desarrolla muy rápidamente y hay una máxima demanda de ácidos grasos de cadena larga: en este período, si el nivel de ácidos poliinsaturados omega 3 disponible es bajo, la prioridad está en mantener el nivel de DHA lo más estable posible. Así hemos demostrado que la dieta pobre en ácidos grasos omega 3, supone un riesgo de pre-eclampsia.  Analizando el contenido de ácidos grasos en los glóbulos rojos de la gestante es posible evaluar que clase de lípidos ha consumido durante los anteriores 3 meses. Un estudio que utilizó este método (13) demostró que las mujeres con niveles bajos de ácidos grasos omega 3 aumentan en 7.6 la  probabilidad de tener compliciones por pre-eclampsia en su embarazo, comparado con aquellas mujeres con  niveles altos de omega 3. Un 15% de aumento en el ratio entre omega 3 y omega 6, se asocia con un 46% de reducción del riesgo de padecer pre-eclampsia. Cuando el nivel de omega 3 disponible es bajo, el primer efecto de compensación, para mantener suficientes niveles de DHA disponible, es el colapso del nivel del precursor EPA: éste es probablemente el mayor factor de precipitación. Esto explica los desequilibrios mas conocidos en el sistema de prostaglandinas y en especial la disminución del ratio entre prostaciclina y tromboxano-2. Cuando el nivel de EPA se ha colapsado, no hay producción del inactivador fisiológico de tromboxano-3.  Esto conduce a una sobreproducción del activador fisiológico tromboxano-2.,  a través de una competición entre enzimas. Además cuando el nivel de EPA es bajo, no se produce el activador fisiológico de la prostaciclina-3.  En el embarazo normal el ratio entre prostaciclina y tromboxano-2 en sangre materna favorece progresivamente la prostaciclina. Recordemos que la prostaciclina es un potente vasodilatador, un inhibidor de la agregación plaquetaria  y un inhibidor de la contracción uterina. El tromboxano tiene acciones opuestas.

Aspectos intrigantes de la pre-eclampsia:

 

Todas las visiones  teóricas de la pre-eclampsia deben ser confrontadas con los aspectos más intrigantes de esta enfermedad.

La pre-eclampsia es esencialmente una enfermedad del primer embarazo. Ya ha sido demostrado que el metabolismo de los ácidos omega-3 está influenciado por la paridad (14,15). Ello se debe a que  el desarrollo cerebral es incondicionalmente la más absoluta de las prioridades en el caso del primer bebé: el contenido de DHA en los fosfolípidos de la sangre de cordón depende del orden de nacimiento; en otras palabras, la capacidad de proveer DHA preformado se agota con los embarazos repetidos.

En nuestro banco de datos mencionamos un estudio que sugiere que la pre-eclampsia se asocia a un menor riesgo de parálisis cerebral. Desde nuestro punto de vista, la aparición de la pre-eclampsia implica que el desarrollo del cerebro fetal ha adquirido prioridad incondicional  y ha habido una transferencia de nutrientes (especialmente DHA) excesiva  rebasando el límite de salud de la madre. La consecuencia  de preservar las necesidades para el desarrollo del cerebro a cualquier precio puede ser una enfermedad que pone en riesgo la vida….pero el riesgo de parálisis cerebral se reduce.

Es fácil proponer una interpretación del incremento del riesgo de pre-eclampsia en los embarazos gemelares: dos cerebros deben ser alimentados. La posible asociación entre la mola hydatiforme y la pre-eclampsia refuerza la teoría del conflicto genético durante el embarazo. En el caso de una mola hydatiforme hay  una proliferación excesiva de la placenta y ausencia de tejidos fetales; curiosamente aparecen dos genomas paternos y ninguno materno. Parece que probablemente es a través de la HCG que la placenta manipula la fisiología materna para mantener disponibles altos niveles de DHA.

 Los altos niveles de DHA en la pre-eclampsia siempre han sido un enigma. Los autores de un estudio holandés, estaban intrigados hasta tal punto que plantearon la posibilidad de que los suplementos de aceite de pescado estuvieran contraindicados en el embarazo(16). Esto no es un enigma si la atención está en el colapso del precursor EPA y si se comprende la relación entre la pre-eclampsia y el desarrollo cerebral.

Implicaciones prácticas. Como prevenir la pre-eclampsia:

 

No es suficiente proponer una jerarquía entre los desequilibrios biológicos bien documentados, sino también establecer relaciones entre los diferentes maneras que han sido comprobadas como preventivas de la pre-eclampsia.

Parece difícil poder actuar de manera efectiva desde el verdadero principio de la cadena de este suceso que se sitúa en el momento de la implantación placentaria. Hoy en día se acepta que en aquellas mujeres destinadas a padecer pre-eclampsia,  existe originariamente una implantación deficiente de la placenta (17). El hecho de que ciertos factores como abortos naturales previos al embarazo (18), transfusiones sanguíneas anteriores (19), o una etapa larga de relaciones sexuales sin  conseguir el embarazo (20), reducen el riesgo de pre-eclampsia, confirman la probable importancia de una respuesta inmunitaria en esta fase. Por otro lado parece más fácil intentar neutralizar los factores que precipitan su aparición en la segunda mitad del embarazo.

El camino más directo para prevenir la pre-eclampsia es teóricamente consumir pescado de origen marino.  Debemos hacer énfasis en que los pescados ricos en ácidos omega-3 no están polucionados, porque son pescados de mares fríos y se encuentran al principio de la cadena alimentaria marina, (sardinas, arenques,  caballas, salmones, etc). Ello da variaciones geográficas en los niveles de incidencia de la pre-eclampsia. Durante los años 1991 y 1992, en un hospital de  Londres, entrevisté un grupo randomizado de 499 mujeres embarazadas en su semana 20 de gestación, durante los controles prenatales rutinarios. Les recomendamos aumentar el consumo de aceite de pescado marino. Se estableció un grupo control de 500 mujeres en condiciones similares (21). No apareció pre-eclampsia ni eclampsia en el grupo randomizado y un caso de eclampsia y dos de pre-eclampsia en el grupo control. Se necesitan estudios más amplios de este tipo  para llegar a conclusiones significativas. Podemos mencionar un estudio danés sobre los suplementos con aceite de pescado. En el texto sólo se indicaba que en el grupo control se habían dado 5 casos de pre-eclampsia y ninguno en el grupo de estudio. Aquellos que leyeron el resumen solo podían recordar que los suplementos con aceite de pescado prescritos durante el tercer trimestre de un embarazo normal, está demostrado que no tienen efectos sobre la tensión arterial (16). Es necesario comprender que comer pescado no es lo mismo que tomar suplementos de aceite de pescado.

Para aquellos que no pueden consumir alimentos marinos, la mayor importancia  debe darse en la catabolizadores del metabolismo de los ácidos grasos insaturados, puesto que,  el precursor de la familia de los omega-3 (con 18 carbonos y 3 dobles anillos), solamente se encuentra abundantemente en las plantas de la cadena alimenticia terrestre. El magnesio es uno de estos catabolizadores, y las propiedades preventivas y cualitativas del magnesio, son bien conocidas (22). El calcio es otro catabolizador y muchos estudios han demostrado su efecto preventivo (23); hace ya cien años, A. Pinard, en París, ya demostró que la leche en la dieta reduce  el riesgo de eclampsia (24); debemos subrayar que la leche es también un fuente de proteínas de alta calidad y también de ácido araquidónico, y pliinsaturados esenciales para el desarrollo cerebral; además sabemos que hay una baja incidencia de pre-eclampsia entre los Indios Maya (25) y los Etíopes(26), cuya dieta  es excepcionalmente rica en calcio. También el zinc es un bien conocido catalizador de la desaturación delta-6, y en los casos de pre-eclampsia se detectan bajas concentraciones de zinc (27). Es correcto mencionar que el pescado representa una buena fuente de dichos minerales beneficiosos.

También, y siempre en la línea de prevenir la pre-eclampsia es necesario tratar de reducir al máximo el nivel de agentes bloqueantes del recorrido de los ácidos grasos insaturados. Entre éstos están los ácidos grasos trans (abundantes en los aceites procesados, margarinas industriales, galletas, patatas fritas y la comida rápida, etc.) Es significativo que el riesgo de pre-eclampsia es correlativo con el nivel de ácidos grasos trans en los glóbulos rojos, y por lo tanto con el tipo de dieta (28). El alcohol, azúcar blanco, también son agentes bloqueantes. Y en teoría deberían evitarse Esto puede explicar como el estado emocional de la mujer embarazada es un factor influyente en el riesgo de pre-eclampsia (29).

También es teóricamente importante evitar la destrucción rápida (por reacciones de oxidación), de los ácidos grasos de cadena larga disponibles. También los peroxidos lípidos están aumentados en la pre-eclampsia. Es por esta razón que durante el embarazo hay un aumento en las necesidades de antioxidantes tales como la vitamina E, vitamina C, carotenoides, flavonoides, selenio, etc.) Los efectos preventivos de los antioxidantes están bien documentados (30). Es significativo que en las regiones cuyo suelo tiene poco selenio (ej.: Heilongjieng en China), el índice de pre-eclapmsia es excepcionalmete (31). Subrayemos que el pescado de aguas frías es muy rico en selenio.

Alimentos terrestres y alimentos marinos:

Teóricamente es más fácil satisfacer las enormes necesidades para el desarrollo del cerebro humano cuando la dieta incluye alimentos marinos. Nuestra atención se ha centrado en las moléculas precursoras de ácidos grasos abundantes en los alimentos de la cadena alimentaria marina. Los alimentos marinos tienen otras características. Por ejemplo, cualquier alimento procedente del mar es rico en yodina, que es esencial para el desarrollo cerebral, ya que es el componente más importante de las hormonas tiroideas. Entre los numerosos desequilibrios en la pre-eclampsia, los que afectan a las hormonas tiroideas no deben ser olvidados.

Finalmente, tenemos que la mujer embarazada (y probablemente el Homo Sapiens en general), idealmente necesitaría un cierto equilibrio entre los alimentos de origen marino y los de origen terrestre. Podemos proponer que la pre-eclampsia es el precio que los humanos deben pagar para tener un cerebro grande mientras están más o menos separados de la cadena alimentaria marina

Estudios científicos mencionados:

1-      Ekbom A, Trichopoulos D, et al. Evidence of prenatal influence on breast cancer risk. Lancet 1992; 340: 1015-18.

2-      Ekbom A, Thurfjell E, et al. Perinatal characteristics and adult mammographic patterns. Int J of Cancer 1995; 61: 177-80.

3-      Ekbom A, Hsieh CC, et al. Intrauterine environment and breast cancer risk in women: a population-based study. J Natl Cancer Inst 1997; 89: 71-76.

4-      Ekbom A, Hsieh CC, et al. Perinatal characteristics in relation of and mortality from prostate cancer. BMJ 1996; 313: 337-41.

5-      Kendell RE, Jusczak E, Cole SK. Obstetric complications and schizophrenia: A case control study based on standardised obstetric records. Br J Psychiatry 1996; 168: 556-61.

6-      Pasamanick B, Lilienfeld AM. Association of maternal and fetal factors with development of mental deficiency. JAMA 1995; 159(3): 155-60.

7-      Pasamanick B, Rogers ME, Lilienfeld AM. Pregnancy experience and the development of behavior disorder in children. Am J of Psychiatry 1956; 112: 613-18.

8-      Murphy DJ, Sellers S, et al. Case-control study of antenatal and intrapartum risk factors for cerebral palsy in very preterm singleton babies. Lancet 1995; 346: 1449-54.

9-      Haig D. Genetic conflicts in human pregnancy. The Quarterly Review of Biology 1993; 68 (4); 495-531.

10-  Haig D. Altercation of generations: genetics conflicts of pregnancy. Am J Reprod Immunol 1996; 35 (3): 226-36.

11-  Wang Y, Kay HH, Killam AP. Decreased levels of polyunsaturated fatty acids in pre-eclampsia. Am J Obstet Gynecol 1991; 164: 812-18.

12-  Velzing-Aarts FV, Van der Klis FRM, et al. Umbilical vessels of preeclamptic women have low contents of both n-3 and n-6 long-chain polyunsaturated fatty acids. Am J Clin Nutr 1999; 69: 293-98.

13-  Williams MA, Zingheim RW, King IB, Zebelman AM. Omega-3 fatty acids in maternal erythrocytes and risk of pre-eclampsia. Epidemiology 1995; 6: 232-37.

14-  Carlson E, Salem N. Essentiality of omega-3 fatty acids in growth and development in infants. In: Simopoulos AP, et al (eds): “Effects of polyunsaturated fatty acids in seafoods”. World Rev Nutr Diet; Basel, Karger 1991; 66: 74-86.

15-  Al MDM, Van Houwelingen AC, Hornstra G. Relation between birth order and the maternal and neonatal docosahexaenoic acid status. Eur J Clin Nutr 1997; 51: 548-53.

16-  Al MDM, Van Houwelingen AC, et al. The essential fatty acid status of mother and child in pregnancy-induced hypertension: a prospective longitudinal study. Am J Obstet Gynecol 1995; 172: 1605-14.

17-  De Groot CJM, O’Brien TJ, Taylor RN. Biochemical evidence of impaired trophoblastic invasion of decidual stroma in women destined to have pre-eclampsia. Am J Obstet Gynecol 1996; 175: 24-29.

18-  Strickland DM, Gusik DS, et al. The relationship between abortion in the first trimester and development of pregnancy-induced hypertension in subsequent pregnancy. Am J Obstet Gynecol 1986; 154: 146-48.

19-  Feeney JC, Tovey LAD, Scott JS. Influence of previous blood transfusion on incidence of pre-eclampsia. Lancet 1977; ii: 874-75.

20-  Robillard PY, Husley TC, Perianiu J, et al. Association of pregnancy-induced hypertension with duration of sexual cohabitation before conception. Lancet 1994; 344: 973-75.

21-  Odent M, McMillan L, Kimmel T. Prenatal care and sea fish. Eur J Obstet Gynecol 1996; 68 (1,2): 49-51.

22-  Eclampsia Trial Collaborative Group. Which anticonvulsivant for women in pre-eclampsia? Lancet 1995; 345:1455-63.

23-  Bucher HC, Guyatt CH, Cook RJ, et al. Effect of calcium supplementation on pregnancy-induced hypertension and pre-eclampsia. JAMA 1996; 275: 1113-17.

24-  Pinard A. Esquisse des progres realises en obstetrique pendant le 19em siecle. Annales de gynecologie et d’obstetrique, decembre 1900: 11-13.

25-  Belizan JM, Billar J. The relationship between calcium intake and edema, proteinuria and hypertension-gestosis: an hypothesis. Am J Clin Nutr 1980; 33: 2202-10

26-  Hamlin RHJ. The prevention of eclampsia and pre-eclampsia. Lancet 1952; 1: 64-68.

27-  Kiilhoma P, Pakarinen P, Gronroos M. Copper and zinc in pre-eclampsia. Acta Obstet Gynecol Scand 1984; 63: 629-31.

28-  Williams MA. Risk of pre-eclampsia in relation to elaidic acid (transfatty acid) in maternal erythrocytes. SPO abstracts. In: Am J Obstet Gynecol 1995; 436: 380.

29-  Kurki T, Hiilesmaa V, Raitasalo R, et al. Depression and anxiety linked to pre-eclampsia. Obstet Gynecol 2000; 95: 487-90.

30-  Chappell LC, Seed PT, et al. Effects of antioxidants on the occurrence of pre-eclampsia in women at increased risk: a randomised trial. Lancet 1999; 354: 810-16.

31-  Lu B, Zhang SW, Huang B, et al. Changes in selenium in patients with pregnancy-induced hypertension. Chinese J Obstet Gynecol 1990; 25: 325-27.

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Published quarterly by Primal Health Research Centre

 Summer 2000                             Vol 8. No.1                  

¿EL FINAL DEL ASESINATO DE CRISTO?

Michel Odent  

            Asesinato de Cristo… Coraza… Peste emocional… Toda una serie de metáforas antiguas que datan de varios decenios. Los iniciados, cada vez más numerosos, captan su verdadero sentido y sus innumerables implicaciones. La obra de Reich es hoy día una evidencia, un hecho reconocido. Los caminos que nos llevan hasta su obra son múltiples. Mi punto de vista, mi aproximación, tuvo puntos de partida diversos, o al menos dobles: por una parte me sentí interesado por el fulgurante resurgir de la Neurofisiología y de la Neuroendocrinología, y por la otra, mi actividad profesional en una maternidad bastante diferente de lo que son en la actualidad los “servicios obstétricos convencionales”.

            Nunca los conceptos reichianos ha sido tan fáciles de emparentar con los conceptos de la Neurofisiología Moderna. Nunca ha sido tan fácil traducir a Reich al lenguaje científico y nunca las conclusiones, así como las afirmaciones reichianas, han sido tan  adaptables a la comprensión de la crisis latente que existe  durante un tiempo considerable en obstetricia, y que entra hoy en una fase grave.

            La Neurofisiología actual está dominada por la concepción de una fisiología cerebral disociada.  Parece decirnos que el cerebro humano es el resultado de la suma de un cerebro primitivo “filogenéticamente” antiguo y de un cerebro reciente. Así cada cerebro tiene sus funciones propias, su memoria y su propia química. Esquemáticamente, podríamos asimilar el cerebro antiguo al sistema “hipotálamo-límbico”, siendo éste el que nos permite vivir y sobrevivir. Parece que es también el soporte del impulso religioso en la medida que se le atribuye el origen de la necesidad de absoluto, el sentido de lo infinito, la necesidad de pertenecer a lo universal. Así pues, el saber de este cerebro, filogenéticamente antiguo, tiene un carácter de universalidad.  Por el contrario el saber del cerebro filogenéticamente reciente, del “cerebro superior”, tiene por origen los datos aportados por los órganos de los sentidos. Este cerebro nuevo, nos informa de nuestra pertenencia a un mundo espacio-temporal; es él también, quien nos informa acerca de la noción de los límites, tanto en el espacio como en el tiempo (nacimiento, muerte,…).  En su forma más elaborada, su saber es sinónimo de saber científico.  El saber de este cerebro es siempre fluctuante: no tiene ningún carácter de universalidad; es variable en el tiempo, en su modalidad histórica, tanto individual como colectiva; está en función del lugar y del medio cultural. Aparece en primer lugar como un súper ordenador, capaz de recibir gran masa de información y poder tratarla posteriormente. Está a priori, al servicio del cerebro que mantiene la dinámica de la supervivencia.

            Gracias al desarrollo del necortex los grupos de Homo Sapiens pudieron organizarse para poder sobrevivir. Sin embargo en las civilizaciones predominantes desde la Era “histórica”, cuando aparece el “Homo economicus“, el neocórtex resurge cada vez más como un órgano de control, de especialización, -incluso- de represión, hacia las estructuras más primitivas.  La especie humana está amenazada de “hipertelia” (3) al dar la impresión, que utiliza y desarrolla el cerebro que la caracteriza de manera disarmónica.

       El “Asesinato de Cristo”, según el título de la obra de Reich, es la represión permanente, es la pérdida del cerebro soporte de la necesidad de vivir y del sentido religioso. El “Asesinato de Cristo”, es el asesinato infringido cada día a la vida, sin importar la forma en que se manifiesta. También el “Asesinato de Cristo” es la masacre de los recién nacidos, la represión de la sexualidad genital, la canalización y la alienación del sentido religioso por las iglesias-instituciones, y de forma general, es también la destrucción de todas las formas de vida;  hace del hombre un agente de “desertificación”.

            Es el individuo acorazado quien comete el “Asesinato de Cristo”, porque la “coraza carácterial” tiene al individuo prisionero, aislándolo de sus grandes posibilidades bioenergéticos; encarcelándolo, por lo tanto. La “coraza” expresa una deformación emocional.  Ella se “opone al orgasmo”. La “coraza” va emparejada con una hipertensión muscular crónica que traduce “la inhibición de toda clase de excitación ya sea placentera, angustiosa o de odio”.

            Estamos obligados, a la hora de citar la “coraza” de Reich, a pensar en el concepto “inhibición de la acción”, término estudiado y divulgado por Henri Laborit, porque este concepto es uno de los elementos que nos permiten la comprensión del origen de las llamadas enfermedades de la civilización; pues todas son, a fin de cuentas, perturbaciones del sistema hipotálamo-límbico.  Es decir, de ese cerebro primitivo que regula las emociones y que es el soporte de los diferentes aspectos individuales y colectivos, propios de la dinámica vital.

            Así como el comportamiento busca renovar su acción gratificante poniendo en marcha su “medial forebrain bundle” (o haz de recompensa), tenemos también que cuando se produce el comportamiento de “lucha o de huida” ante una agresión, el sistema, que en este caso, se pone en marcha es el “periventricular system”.  En esta medida “la inhibición de la acción” es un esquema comportamental de base: es la representación de lo que pasa cuando ante una agresión es imposible responder ni por la lucha ni por la huida. Es por lo tanto, un comportamiento de sumisión. El sistema inhibidor de la acción, que es esencialmente colinérgico y serotoninérgico, pone en juego toda una serie de estructuras propias del sistema hipotálamo-límbico. Tanto su individualización como las respuestas neuro-hormonales que lo caracterizan tienen una amplia base experimental pues han sido analizadas detalladamente por el mismo Laborit (4).

            El sistema inhibidor de la acción, libera el “corticotrophin releasing factor”, es decir, que su acción motiva una secreción de “A.C.T.H.” y de “cortisol”; comanda la secreción de cortisol suprarrenal y estimula, a la vez, el “sistema inhibidor de la acción”.  Con lo que entra en juego un círculo vicioso, siendo roto solamente por la aparición de una acción “gratificante”. Este círculo vicioso es el prototipo del origen de la angustia. Las teorías sobre la angustia elaboradas por Gray, de la Universidad de Oxford, no están en contradicción con el punto de vista de Laborit. Al contrario, lo completan. Cuando Gray habla de “behavioural inhibition system” está pensando en lo que pasa a nivel de las sinapsis límbicas que utilizan como neuromediador el “G.A.B.A.”. El stress impide la transmisión nerviosa en las sinapsis, cosa que está en paralelo con la inhibición de la acción.

            Los incidentes propios de la puesta en juego del sistema “Inhibición de la acción” son fáciles de prever cuando se conocen los efectos de la secreción del cortisol y de la noradrenalina. El cortisol deprime el sistema inmunitario y tiende a destruir el timo, que juega un papel importante en la maduración de los linfocitos, capaces de mantener a una tasa muy baja los auto-anticuerpos dirigido contra los propios constituyentes del organismo. El cortisol se opone a la síntesis proteica. Suprime también el “sueño paradójico”. Favorece el retenimiento de agua y de sal, aumenta la masa sanguínea, mientras que la noradrenalina eleva el tono muscular.

            Vemos pues que los efectos de la puesta en juego del “sistema inhibidor de la acción” concierne al conjunto de la economía neuroendocrina. Las implicaciones de éste término le han parecido múltiples a Laborit, en una sociedad en donde las situaciones altamente patógenas son frecuentes.  Sin embargo, en sus trabajos, Laborit no ha tenido en cuenta al recién nacido, al niño.  Es sin lugar a dudas, en la edad en donde se regula el “hormostato” hipotálamo-límbico, cuando estas situaciones comportamentales son las más patógenas.  Así tenemos, que un número enorme de recién nacidos están en situación crónica de inhibición de la acción.  El recién nacido se da cuenta que sus gritos y sus llantos no sirven para nada, está en situación de sumisión total. Todos sabemos cuál es la necesidad fundamental que tiene el recién nacido de cuidados primordiales, está en una situación de “inhibición de la acción”. El recién nacido, además de necesitar contactos cutáneos, estimulaciones de su sistema vestibular por la acción de su mecer, estimulaciones auditivas significantes, referencias olfativas, leche, calor, succión, tiene necesidad también de saber que sus pedidos serán atendidos. El recién nacido, al que se le pincha; el recién nacido, al que se le estira la columna vertebral sin tener ninguna posibilidad de huir ni de luchar, está en una situación de “inhibición de la acción”.

            Tanto en el Oeste como, y más aún, en el Este, la gran mayoría de los seres humanos pasan sus primeros días, las primeras semanas, los primeros meses, en situaciones prolongadas de “inhibición de la acción”. Tanto nuestras madres como nuestras abuelas, nos han enseñado a no favorecer las “malas costumbres” en los bebés; es decir, a no responder a sus necesidades fundamentales, o sea, a dejarles en una situación de “inhibición de la acción”. ¿Cuáles son a largo plazo las consecuencias propias de la “inhibición de la acción”? No son otras que las desregulaciones hipotálamo-límbicas denominadas “enfermedades de la civilización”.  En el cuadro de las enfermedades de la civilización incluimos también, tanto las diferentes formas de depresión (los depresivos tiene una tasa elevada de cortisol en la sangre), las disfunciones sexuales, de las cuales forman parte los partos difíciles, las hipertensiones arteriales, las úlceras gastroduodenales, las agresiones de angustia y de irritabilidad, las enfermedades auto-inmunes cuya frecuencia y polimorfismo se concretizan de más en más (rectolitis femorrágica, hipertiroidismo, ciertas diabetes, miastenia, etc.), las depresiones o los desarreglos inmunitarios que juegan un papel fundamental en la génesis de las enfermedades infecciosas, así como el cáncer.  Reich ya había establecido la relación existente entre el trato que recibe el recién nacido y el desarrollo del cáncer. En la SUPERPOSICION COSMICA escribía: “si tenía alguna utilidad el impedir que los enfermos de cáncer muriesen cuando a miles de millones de niños se les mata emocionalmente”.  Yo, en lo personal,  seguí ese itinerario, dejando poco a poco, mi trabajo de cirujano, para consagrarme cada vez más al Nacimiento.

            ¿Cómo poder prevenir estas situaciones altamente patógenas tan frecuentes en los recién nacidos, particularmente, en los recién nacidos en esta sociedad industrial?  Antes que nada tomando en consideración las necesidades básicas y fundamentales del recién nacido.  Las necesidades de leche y de calor nos son conocidas. Pero, por el contrario, las necesidades de estimulación sensorial, nos son desconocidas o subestimadas. Sin embargo, el recién nacido necesita estimulaciones sensoriales.  Una estimulación sensorial es una aportación de energía al cerebro. En este punto de vista entramos ya en contacto con la obra de Reich y en su concepción de una energía universal, siendo la “bioenergía” un aspecto.  La neurofisiología moderna se acomoda fácilmente a la visión reichiana.  Hoy, ya es una evidencia que el ser vivo capta y transforma constantemente, parte de la energía cósmica.  Así, por ejemplo, cuando una retina percibe un rayo de luz, la energía luminosa se transforma en energía electrónica a nivel del nervio óptico, después en energía química a nivel de las sinapsis entre dos células nerviosas, de manera tal que una estimulación sensorial es un aporte de energía al cerebro.

            En realidad, la única manera de responder a la extrema variedad de necesidades fundamentales que tiene el recién nacido es la de no separar la madre de su bebé; la cohabitación es siempre posible en los primeros días de vida. Cuanto más frágil es un bebé, más los riesgos de enfermedad son evidentes, por lo tanto, mayor es la necesidad que tienen de estar en los brazos de su madre.  Por ello mi práctica me lleva a aconsejar que los recién nacidos, e incluso los prematuros, estén permanentemente con la madre.  De hecho, no hay ninguna imposibilidad en poner una incubadora en la habitación de la madre.  Porque sólo la madre que está al lado de su hijo permanentemente, al lado del recién nacido, sabe interpretar sus necesidades. Solamente la cohabitación permite el intercambio de señales entre la madre y el niño, así como permite también la lactancia siempre que el bebé la pida.

            La respuesta de la madre a las necesidades del recién nacido será más correcta cuando se sabe respetar ciertos períodos sensibles, particularmente, los momentos que siguen al nacimiento, no perturbando la relación madre-hijo. La noción de período sensible, de “apego”, ha sido bien estudiada por los ecologistas, y también hoy es accesible a la visión neuro-endocrinológica. En la maternidad en donde trabajo (5) es frecuente encontrar a la madre sentada en el suelo en los momentos que siguen al parto, con el niño en su regazo, apegado completamente contra su pecho, porque el parto acontece en  una posición que conlleva el máximo respeto al período sensible, verdaderamente determinante.  Ahora, comprendemos mejor el que la madre y el niño estén en un período hormonal todavía crítico, porque parece ser que tanto el uno como el otro están fuertemente impregnados de “endocrinas”; es decir, de opiáceos encógenos.  Estas hormonas tienen un rol preponderante en las conductas afectuosas, en las conductas de asistencia atenta, así como en la inducción de hábitos.  

Parece ser que también este sistema de las “endorfinas” juega su papel, importante en el proceso del “apego”.  En el momento del parto, la posición de la madre no es indiferente, porque cuando el pecho está en posición vertical, el contacto piel a piel, el cruce de miradas, todo tipo de intercambio de señales llegan al máximo de su riqueza. El pecho de la madre en posición vertical facilita la lactancia en el momento mismo en que se produce en el bebé el “reflejo de succión”.  El “reflejo de succión” es un comportamiento complejo e instintivo que le permite al bebé encontrar y chupar el pecho de su madre, alrededor de media hora después del nacimiento.

            Lo que acontece en la hora que sigue al nacimiento está en correlación estrecha con las condiciones mismas del parto.  Lo ideal es no impedir en la mujer que va a dar a luz, el mejor uso posible de todas sus posibilidades, es decir, de sus propias hormonas.  El parto espontáneo necesita un equilibrio hormonal específico, equilibrio de gran complejidad que supone una reducción de las secreciones de adrenalina; la adrenalina es la hormona que segrega el organismo cuando tiene frío o cuando no está seguro.  Y supone, también, una secreción elevada de oxitocina post-hipofisiaria y de morfinas endógenas, o sea, de “endorfinas”. Tanto la oxitocina, como las endocrinas, están implicadas en todos los episodios paroxísticos de la vida sexual, en el hombre y en la mujer.  Con ello queremos decir que la vida sexual es un todo, porque conlleva la vida emocional y la vida afectiva, de tal manera que cuando se perturba un elemento interfiere todo el conjunto.

Conseguir ese equilibrio hormonal específico es conseguir un estado de conciencia particular que corresponde a una reducción del control neo-cortical y una activación del cerebro primitivo, del cerebro hipotálamo-límbico.  Muchos factores facilitan ya en las primeras fases del parto este cambio de nivel de conciencia, que va en paralelo con el equilibrio hormonal específico.  Por ejemplo:

            – La penumbra y de manera general la reducción sensible de todas las estimulaciones;  necesidad, por lo tanto, de un importante silencio.

            – Libertad completa de postura. Las mujeres en general encuentran una posición espontánea, ya sea a cuatro patas, ya sean posturas más o menos asimétricas.

            – Eliminación de todas aquellas personas que se dedican solamente a observar, de todas aquellas que podrían tener un rol negativo.

            – Contacto “primitivo” con una mujer, lo suficientemente íntimo, como experimentada y atenta.  La partera, como mujer que es, tiene con frecuencia el rol más positivo, ya que puede jugar el papel substitutivo de la madre; podría hacerlo también la pareja sexual. No se puede hacer abstracción del sexo de las personas presentes en el parto, porque es un acto inscrito en la vida sexual.

            – Así como la mujer que va a dar a luz necesita un contacto habitual con el suelo, con la tierra, también otro elemento natural: el agua, tiene el efecto misterioso de levantar un sinfín de inhibiciones, ya sea por la ducha, por la vista del agua, o por la inmersión en la piscina.  Aprovechamos la ocasión para evocar la obra de Ferenzi (6), así como la de Reich.

            De este modo, nuestro primer objetivo es el esfuerzo de conocer mejor, para no perturbar, la fisiología del parto.  Facilitándolo al mismo tiempo, facilitar -en gran medida- las primeras relaciones de la madre con su hijo.

            De hecho nuestra posición se sitúa dentro de una amplia perspectiva de la génesis de la salud, porque estamos, en otros términos, por la prevención de las múltiples enfermedades de la civilización. En lenguaje reichiano, esto quiere decir que nos oponemos a la constitución de la coraza. ¿Por qué precisamente los profesionales que trabajan en los lugares donde se da a luz son cómplices habituales de la constitución de la coraza? Simplemente, porque están acorazados como lo están los hombres y las mujeres de nuestra sociedad.  Estamos en pleno círculo vicioso.  El carácter acorazado es contagioso. El hombre acorazado busca siempre eliminar la madre. La historia del obstetra ES TAMBIEN LAS DIFERENTES FORMAS DE ELIMINAR LA MADRE.  Cuando el médico hombre, penetrando en los dormitorios en donde se paría en el siglo XVII, impuso la posición acostada, para poner de mejor manera en relevancia sus fórceps, eliminó en cierto modo  a la madre.

           Cuando los médicos, en un pasado lucharon para conquistar y guardar el monopolio de la educación de las parteras, como mujeres podrían aportar una figura materna, y aportar al flujo de lo instintivo.  Hoy en día, es relevante que los hombres puedan acceder a la escuela de parteras (…).  La psicoprofilaxis “convencional” representa una de las formas más sutiles de eliminar la madre, en la medida que quiere ser -por intermedio del lenguaje- un control del grito, de la respiración, del dolor, de la postura; es decir, un control del cerebro soporte de los comportamientos maternos más primitivos.

            El “Fenómeno Leboyer” como aportación nueva por las primeras experiencias del recién nacido nos parecen un paso inmenso en la dirección del “Final del Asesinato de Cristo”. Pero en la medida que el nacimiento “sin violencia” ha sido interpretado por el individuo acorazado, no como el título de una obra de arte, sino simplemente como “el método Leboyer”, la acogida del recién nacido por el padre o por otro profesional puede parecer de nuevo como una forma diferente de eliminar a la madre.  La facilidad con que los médicos imponen reposo durante el embarazo, bloquea el cuello y paraliza el músculo uterino con drogas, merecen todos ellos el mismo tipo de interpretación; de la misma manera, podríamos hablar de la facilidad con que ellos ordenan para la lactancia leche de fórmula, al más mínimo problema.  Podríamos multiplicar esta clase de ejemplos.

            El círculo vicioso no puede romperse más que por la toma de conciencia, que debe inducir a la puesta en tela de juicio radical de las condiciones habituales del nacimiento.

            La “coraza” de Reich, los efectos de la “inhibición de la acción” de Laborit, son muy difíciles de destruir porque son fenómenos colectivos, culturales. Reich y Laborit saben bien que en la especie humana todo pasa por la dimensión cultural.  Un bebé nacido por vía cesariana, puede que sea menos acorazado que otro, si pertenece a un medio cultural susceptible de compensar rápidamente ciertas frustraciones.

            En la escala colectiva, la coraza de Reich se llama peste emocional. La peste emocional tiende a destruir todo aquello que vive. “La génesis del hombre ecológico” supone en primer lugar la eliminación de la peste emocional. Todos aquellos como el Cristo, Rousseau, como Reich y tantos otros, que intentaron canalizar la atención de los humanos hacia las cosas esenciales, hacia las cuestiones vitales, buscaban atacar la peste emocional.  La peste emocional tiene un medio de expresión privilegiado: el rumor.

            La obra inmensa de Reich, desemboca en una conclusión luminosa: “La civilización comenzará el día en que la preocupación por el bienestar de los recién nacidos prevalecerá sobre todas las demás”.

MICHEL ODENT

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(1) Artículo aparecido en la revista francesa L’ARC, nº 83. Traducido por Jerónimo Bellido.

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NOTA DEL TRADUCTOR.

(3) Desarrollo desmesurado del telencéfalo.

NOTA DEL TRADUCTOR.

(4) A fin de completar estos términos, remito al lector a los trabajos de Laborit, en especial “La nouvele grille”, “Eloge de la fuite”, y más recientemente “L’inhibition de l’action”. Masson 1980.

NOTA DEL TRADUCTOR.

(5) Se trata de la maternidad de Pithiviers, situada a unos 25 Km al Oeste de París. M. Odent, es el autor del libro “GENESIS DEL HOMBRE ECOLOGICO”, Edit. Ricou (Hacer). Barcelona 1981.

NOTA DEL TRADUCTOR.

(6) El autor hace referencia al artículo de Ferenzi “THALASA. ENSAYO SOBRE LA TEORIA DE LA GENITALIDAD”. Obras Completas. Tomo 3. Edc. Espasa-Calpe. Madrid 1981.

No Hay Cambio de Paradigma Sin un Cambio en el Lenguaje

En repetidas ocasiones he usado el término “cesárea con trabajo de parto, no de urgencia”.  Este es un ejemplo del advenimiento de un nuevo vocabulario adaptado al cambio de paradigma que el poder de las ciencias biológicas modernas hace imaginable.  Un cambio de paradigma como este también implicaría que algunos términos se transformen en inútiles.

HACIA UN NUEVO VOLCABULARIO

“Reflejo de eyección del feto” es otro ejemplo típico de una frase que podría ser fácilmente comprendida y más comúnmente usada, si el cambio de paradigma ocurriera. Este término fue acuñado por Nils Newton en los años 60’ cuando él estaba estudiando los factores ambientales que pueden perturbar el proceso del parto en las ratas.  Veinte años después, con su apoyo, yo sugerí que salváramos  este concepto del olvido; estaba convencido que podía ser una llave para facilitar una nueva comprensión radical del proceso humano del parto.

            La diferencia básica entre los humanos y las ratas es que hemos desarrollado un enorme y poderoso neocortex que cubre la mayoría de las estructuras arcaicas.  Cuando nuestro neocortex está descansando tenemos más similitudes fisiológicas con las ratas.

            Un auténtico reflejo de eyección es posible en las humanas. Ocurre cuando el bebé nace después de una corta serie de contracciones poderosas e irresistibles que no dejan lugar para movimientos voluntarios. En estas circunstancias, es obvio que el neocórtex está descansando y ya no en control de las estructuras arcaicas a cargo de funciones vitales como es dar a luz.  Este es el caso, como ya hemos visto, cuando mujeres civilizadas actúan de una manera que usualmente sería inaceptable, atreviéndose a gritar, a decir palabrotas o a ser maleducadas, por ejemplo. Ellas parecieran salirse de nuestro mundo.  Pueden hablar cosas sin sentido.  Durante un verdadero reflejo de eyección, las mujeres se pueden encontrar en las más inesperadas y bizarras posiciones, a menudo posturas mamíferas cuadrúpedas.  Ellas parecieran estar “en otro planeta”.  Pueden estar en un estado extático. En situaciones típicas, pareciera ser que el verdadero clímax se alcanza cuando la madre, todavía en otro planeta, está descubriendo a su bebé recién nacido.  Una madre me contó que cuando ella tuvo por primera vez contacto visual con su bebé, ella “vio todo el universo” en los ojos de su niño.

            Es fácil explicar porqué el concepto de reflejo de eyección del feto no ha sido comprendido después de miles de años de sociabilización del nacimiento.  Es precisamente cuando el nacimiento parece inminente que las personas atendiendo el parto tienen mayor tendencia a ser más intrusivos.  El reflejo de eyección puede ser precedido por una repentina y explosiva expresión de miedo, con una frecuente referencia a la muerte.  La mujer puede decir “¿Voy a morir?”, “Mátame” o “Déjame morir”… En lugar de mantener un bajo perfil, la persona atendiendo el parto –con las mejores intenciones- usualmente interfiere, al menos con palabras tranquilizadoras. Estas palabras racionales pueden interrumpir el proceso hacia un reflejo de eyección del feto. El reflejo no funciona si hay alguien que actúa como un coach, o un observador, o un ayudante, o una guía, o una “persona de apoyo”.  Es excepcionalmente raro si el padre del bebé participa del parto.  El reflejo de eyección del feto puede ser inhibido por tactos vaginales, miradas directas o la imposición de un cambio de entorno, como ocurriría si la madre es trasladada a la sala de parto.  Se inhibe cuando el intelecto de la mujer en trabajo de parto es estimulado por cualquier tipo de lenguaje racional, por ejemplo si la persona atendiendo el parto dice: “Ahora, estás en dilatación completa.  Es hora de pujar”.  En otras palabras, cualquier interferencia tiende a traer a la mujer de parto de vuelta a la tierra., y tiende a transformar el reflejo de eyección del feto en una segunda etapa del trabajo de parto que involucra movimientos voluntarios.

            La creencia tan enraizada de que la presencia de una persona que atienda el parto es una necesidad básica de las mujeres en trabajo de parto y de los bebés recién nacidos es otra razón porqué el clímax del parto no puede ser comprendido.  En nuestras sociedades, los partos sin asistencia ocurren ocasionalmente y por accidente.  Esto es más común en el caso de los partos rápidos.  O la partera no llegó a tiempo o la madre no alcanzó a llegar al hospital.  Porque estos partos son fáciles, ustedes pueden pensar que podría ser una oportunidad para algunas mujeres para alcanzar un verdadero clímax .  Éste no es el caso, la mayoría de las veces, por el condicionamiento cultural de que la mujer es incapaz de parir por sí misma. Por ejemplo, si el marido/pareja está cerca, él está frecuentemente en un estado de pánico, preguntándose qué debe hacer, quién debiera “recibir al bebé” y quién cortará el cordón.

            Antes del posible cambio de paradigma, aquellos que comprenden el reflejo de eyección del feto se dan cuenta cuán inútil es el intercambiar  puntos de vista con otros en asuntos tales como bebés en podálica, posición posterior de la cabeza del bebé, distocia de hombros, parálisis braquial o desgarros perineales.  Todos los estudios científicos publicados en la literatura médica sobre las mejores maneras de “manejar” situaciones obstétricas particulares o particulares fases o etapas del trabajo de parto se llevan a cabo en ambientes donde el reflejo de eyección es ignorado e inhibido .  Cuando el proceso del parto es “manejado”, el reflejo de eyección no ocurre.

            Después de un posible cambio de paradigma, el arte de la partería debería ser el arte de crear las condiciones para el reflejo de eyección del feto.

Michel Odent

Fragmento del libro “Childbirth and the Future of Homo Sapiens”

Traducción: Macarena Mardones 

El Futuro del Entusiasmo

Si “el Entusiasmo mueve el mundo”, como el filósofo político Arthur Balfour ha afirmado, el futuro del Homo Sapiens y el futuro del entusiasmo son partes de la misma pregunta.

            El entusiasmo no está incluido por los científicos en las listas convencionales de estado emocionales y rasgos emocionales.  Como lo sugiere la raíz de la palabra, una persona entusiasta es alguien que está inspirado por las divinidades.  Sócrates enseñaba que la inspiración de los poetas es una forma de entusiasmo. Entusiasmo es una manera  de trascender la realidad cotidiana objetiva.  Se puede presentar como una variante de estados emocionales trascendentes,  cuya forma final da acceso a una realidad fuera del tiempo y del espacio.  El cerebro frontal asociativo (neocortex) sólo nos da acceso a la realidad espacio temporal. Por lo tanto, cuando accedemos otras realidades es a través de estados emocionales. Como el rol de la religiones es canalizar los estados emocionales trascendentes universales,  no es de extrañar que siempre hayan habido fuertes lazos entre el concepto de entusiasmo y el concepto de religión.  Por ejemplo,  “Los Entusiastas”  era el nombre de una secta religiosa siria en el siglo IV;  sectas protestantes del siglo XVI y XVII también eran llamadas “entusiastas”.

            Teniendo en mente que la, rutinariamente perturbada, transición entre la vida intra-uterina y la vida extra-uterina ocurre durante un período crucial para el desarrollo del cerebro emocional, no podemos evitar plantearnos preguntas sobre el futuro, a nivel cultural, de los estados trascendentes en general.  Estas preguntas van mucho más allá del futuro de las instituciones religiosas, son  -ante todo- sobre el origen de la inspiración y, por lo tanto, de la creatividad científica y artística.  Así como el entusiasmo y los estados emocionales trascendentes,  la inspiración no es estudiada frecuentemente por la psicología. La misteriosa explosión de creatividad llamada inspiración siempre ha sido considerada una chispa divina.  En Grecia, las Musas eran las diosas de la inspiración en literatura, ciencia y las artes.

            ¿Cuál es el futuro de los estados emocionales trascendentales? ¿Cuál es el futuro del hiper cerebral Homo sapiens deprivado del entusiasmo y la inspiración?.

Fragmento del Libro “Childbirth and the Future of Homo Sapiens”

Michel Odent

Traducción: macarena Mardones